El monje Tsakpuwa tenía una amante. Él le pidió a esta mujer que ponga veneno en el queso y que lo llevara al venerable para matarlo. Él le prometió darle una pieza grande de jade a cambio. La mujer le creyó y llevó queso envenenado al venerable como ofrenda.
El venerable ya sabía esto. Viendo la relación predestinada, él sabía que aquellos con afinidad predestinada ya habían sido salvados. Aunque el veneno no podía dañarlo, su niepan estaba cerca, así que decidió aceptar el veneno como ofrenda. El venerable también sabía que si la mujer no conseguía el jade después de darle a él el queso envenenado, tampoco lo conseguiría después porque Tsakpuwa no se lo daría nunca. Así que el venerable le dijo a la mujer: “No lo aceptaré ahora. Si vienes más tarde, probablemente lo tome”.
Escuchando las palabras del Venerable, la mujer quedó estupefacta y con miedo. Ella sospechaba que el Venerable ya sabía que el queso estaba envenenado. Nerviosa e intranquila, se fue.
Después de ver a Tsakpuwa, la mujer le contó lo que sucedió y dijo que el Venerable debía tener poderes sobrenaturales, y por eso no aceptó el queso.
Tsakpuwa contestó: “¡Eh! Si tuviera poderes sobrenaturales, no te hubiera pedido que lo lleves después. O te hubiera dicho que lo comas. En vez, te pidió que lo lleves después. Claramente muestra que no tiene poderes sobrenaturales. Ahora toma este jade y llévale el queso. Esta vez, ¡asegúrate de que lo coma!”. Entonces le dio el jade a ella.
La mujer dijo: “Todos creen que él debe tener poderes sobrenaturales. Como los tiene, no comió el queso ayer. Si lo llevo hoy, no lo comerá en absoluto. Estoy tan asustada y no me atrevo a ir. No quiero el jade ahora. Por favor perdóname. No puedo hacer esto por ti”.
Tsakpuwa dijo: “Solo los tontos creerían que él tiene poderes sobrenaturales. Ellos no leen las escrituras, les falta lucidez, y están engañados por sus mentiras. En las escrituras que he leído, las personas que tienen poderes sobrenaturales, no son como él. Te garantizo que no tiene poderes sobrenaturales. Ahora ve y lleva el queso envenenado para que lo coma. Si tenemos éxito, no te decepcionaré. Estamos enamorados hace tanto tiempo, y pienso que no tenemos que preocuparnos más por los rumores. Si consigues hacer esto, me casaré contigo. No solo este jade será tuyo, pero también estarás a cargo de mis propiedades dentro y fuera de la casa. Ya sea que seamos ricos o pobres, estaremos juntos hasta el final. ¿Aceptas?”.
La mujer le creyó. De nuevo puso veneno en el queso y se lo llevó al venerable como ofrenda. El venerable sonrió y lo aceptó. La mujer pensó: “El monje tenía razón. Él no tiene poderes sobrenaturales”.
El venerable sonrió y le dijo: “El precio por hacer esto –el jade, ¿lo conseguiste?”.
Escuchando estas palabras, la mujer estaba tan asustada que quedó boquiabierta y sin palabras. Culpable y asustada, su cuerpo entero temblaba, y se puso pálida. Ella se postró y dijo temblando: “Tengo el jade, pero por favor no coma ese queso. Démelo a mí”.
El venerable dijo: “¿Para qué lo quieres?”.
Ella lloró: “Deje que yo, la que cometió el pecado, lo coma”.
El Venerable contestó: “Primero, no puedo aguantar verte comerlo, ya que solo me puedo compadecer de ti. Segundo, si me niego a comer tu ofrenda, estaría violando las reglas de la Pusa con esta infracción fundamental. Además, he completado las tareas para mí, para otros, y he ofrecido salvación, y es tiempo de que vaya a otro mundo. De hecho, tu ofrenda no puede dañarme, y no hace diferencia si lo como o no. Si hubiera comido este queso la vez pasada, probablemente no hubieras recibido el jade. Así que no lo hice. Ahora que tienes el jade en mano, puedo comerlo sin preocupación, y estará satisfecho. Otra cosa que él te ofreció es esto y aquello después que hicieras esto. Pero sus palabras no son de confiar. En cuanto a lo que dijo de mí, nada de eso es verdad. Ustedes dos más adelante se arrepentirán. Para ese entonces, la mejor opción para ti es arrepentirte verdaderamente y aprender el Fa seriamente. O, al menos, recuerda en los asuntos relacionados a la vida y la muerte, ¡no cometas este tipo de pecado en el futuro! Ahora puedes rezarme sinceramente a mí y a mi linaje”.
“Ustedes dos a menudo abandonan la felicidad y buscan el sufrimiento. Esta vez, prometo limpiar los pecados que cometiste en tu nombre. Tarde o temprano, la gente sabrá qué es lo que hiciste en este tiempo. Por tu seguridad, por favor no le digas a nadie antes de mi muerte. Ahora soy un anciano, y ustedes no se fijaron si lo que dije en el pasado era verdad o no. Así que quizás no creas en mis palabras. Esta vez lo ves con tus propios ojos. Sabrás que lo que dije es verdad”. Con eso, el Venerable comió el queso.
La mujer regresó y le contó a Tsakpuwa. Este dijo: “Lo que ves en la sartén puede que no sea un plato delicioso; lo que escuchas de otros puede que no sea verdad. Mientras haya comido el queso envenenado, he alcanzado mi meta. Así que cállate y quédate quieta”.
Así el venerable hizo correr la voz por Drin y Nyanam, pidiendo a los creyentes, limosneros, y gente de otros lugares que no lo habían visto previamente, que vengan. Sus discípulos, que estaban preparándose para una reunión del Fa, escucharon esto sin creerlo. Todos vinieron, y el venerable les enseñó el Fa por varios días seguidos. Explicó en detalle la causa y efecto de la realidad convencional, como también lo esencial de la realidad final. Mientras enseñaba, muchos de sus discípulos con facultades superiores vieron incontables Fo y Pusas escuchando el Fa en el cielo; algunos vieron una audiencia humana y no humana por todo el cielo y el suelo escuchando alegremente. La gente también vio una luz de arco iris de cinco colores, banderas de victoria, y nubes coloridas en el espacio vacío. Flores de cinco colores descendían del cielo como lluvia, con explosiones de fragancia. Una música placentera también venía del cielo.
Algunos discípulos le preguntaron al venerable: “También vimos seres celestiales escuchando el Fa en el cielo y en el espacio vacío. También vimos símbolos inusuales y maravillosos. ¿Qué son exactamente?”.
El venerable respondió: “Seres celestiales y deidades benevolentes estaban escuchando mi enseñanza y me hicieron ofrendas de los cinco placeres sensoriales. Como ustedes son todos practicantes yogui y creyentes con una buena cualidad innata, están contentos en sus corazones y vieron estos augurios auspiciosos”.
Algunos preguntaron: “¿Por qué no podemos ver a estos seres celestiales?”.
El venerable dijo: “Entre los seres celestiales algunos son Pusa, y algunos han alcanzado un estado de no-retroceso. Para verlos, necesitan un tianmu con suficiente virtud y sabiduría y sin muchos obstáculos cognitivos y aflictivos. Si uno pudiera ver Fo y Pusas, naturalmente verían otras deidades. Para poder ver Fo y Pusas, deben arrepentirse y acumular virtud. Trabajando duro en la práctica, ciertamente verán el Fo más espectacular –vuestra propia mente”.
Cuando el venerable terminó, las personas con facultades mayores tuvieron iluminaciones de la mente como una realidad corpórea; aquellos con capacidad media tuvieron una gran sensación de gozo, claridad, y vacío. Todos tuvieron una fuerte determinación hacia la perfección espiritual (Bodhi).
El venerable dijo: “Lamas, laicos, todos, y seres celestiales: esta reunión del Fa es posible por la buena voluntad de vidas pasadas. Esta es una reunión debido al Fa y a las relaciones predestinadas. Estoy viejo y débil. Es difícil decir si nos veremos de nuevo en este mundo. Pero lo que les he dicho es todo verdad. Espero que sean capaces de practicar en base al Fa. En mi paraíso celestial, cuando alcance la Perfección, todos serán los discípulos que me escucharon enseñar en la primera reunión del Fa (Fahui). Así que ¡pónganse felices!”.
Los discípulos en Nyanam le preguntaron al venerable por qué les hizo este recordatorio. ¿Era porque la salvación de los seres estaba completa y era el tiempo del niepan? Le rogaron al venerable que, si el niepan se estaba aproximando, que lo hiciera en Nyanam, o al menos que visitara el lugar una vez. Lloraron e insistieron que el venerable vaya a Nyanam. La gente en Drin, Chubar, y otras regiones también rogaron al venerable que fuera a sus lugares.
El Venerable dijo: "Un anciano como yo no irá a Nyanam. Esperaré a la muerte en Drin y Chubar. Hagamos un buen voto, esperando que todos podamos encontrarnos en las tierras puras de las dakinis en el futuro".
Los discípulos dijeron: "Si el Maestro realmente no puede venir, esperamos que el Maestro pueda hacer un voto para ayudar a todos los lugares visitados anteriormente con bendiciones. Todas las personas y seres que han visto al Maestro o escuchado al Maestro previamente están rogando al Maestro que haga un voto de ayuda y bendición".
El Venerable respondió: "Estoy muy conmovido de ver que tienen tanta fe. Por mucho tiempo les he enseñado el Fa con compasión. En el futuro, por supuesto, haré un voto por la alegría y la felicidad de mí mismo, de los demás y de todos los seres". El Venerable cantó entonces una canción sobre los votos.
Las personas en la audiencia que escuchaban el Fa estaban llenas de alegría. No se atrevieron a creerlo, pensando: "El Maestro probablemente no entrará en el niepan". La gente, incluyendo los discípulos de Nyanam, vinieron al Venerable pidiendo ayuda y bendiciones. El público se marchó, mientras los maravillosos signos que incluían el arco iris en el cielo desaparecían gradualmente.
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